El Flaco

Habíamos estado bebiendo toda la noche, nos tomamos un veinticuatro de modelo y como ocho redbull. Estuvimos viendo unos videos del offroad que el Flaco había traído de Ensenada, él se había quedado dormido en el baño. Apenas estaba amaneciendo me levante del sofá y me fui a lavar la cara, regrese y vacié todos los sobrecitos de mercancía sobre la mesa de la sala, me prendí un cigarro de mota y me puse a contarlos cuando me llamaron al celular, era un cliente, deje los sobres sobre la mesa y le dije al Flaco que seguía en el baño que me acompañara.

Sin siquiera apagar la mota salimos del departamento, bajamos de uno de los edificios del  Pedregal y tomamos la avenida. La ciudad despertaba. Recordé cuando era albañil, nos íbamos en un camión a las seis de la mañana hasta el Mogote, yo trabajaba sacando arena a pura pala, era un buen trabajo, el Flaco que era bien barbero se iba con el ingeniero, le conseguía chucky, no trabajaba, se la pasaba vendiendo mercancía entre los albañiles y el día de paga se ponía a cobrar. Nos hicimos amigos, el siempre traía dinero y echábamos buen desmadre, cuando me di cuenta ya vendía mota yo también.
Bajamos hasta la Morelos y de ahí nos fuimos hasta la Normal, me estire y abrí la guantera, saque de ahí un arma y me la guarde en la chamarra, las cosas no iban bien con el negocio, el Flaco me dijo que me parara en un OXXO, me detuve, compramos unos cigarros, un redbull y un café, nos subimos al carro y nos prendimos un cigarro. Seguí manejando ahora por la Morelos, mi celular sonó, era un mensaje, te veo en el patio de la normal, sobre la Márquez, deje el celular en el tablero y le di un trago a mi café.

El Flaco se tomó el suero y se quedó dormido, seguí manejando y me acordé de cuando empecé a consumir, era un tres de mayo, día de los albañiles, ese día el ingeniero mando traer carnitas y cerveza, yo me puse hasta el tronco, el Flaco me jaló y nos metimos en el privado del ingeniero, ahí y debajo de su escritorio, el Flaco saco un foco y se puso a calentarlo, yo no había probado el foco, así que ese día lo conocí, debo decir que me encantó, nunca me hubiera imaginado sentirme tan bien.

Llegue a la Márquez, di la vuelta y vi una Cherokee blanca estacionada en la esquina, por instinto y miedo me toque el arma debajo de mi chamarra, pase por la camioneta y por el retrovisor vi que la camioneta se movía, saque el arma y seguí avanzando, la camioneta acelero, en un momento me rebaso y se cerró, yo abrí la puerta y me agache cuando una ráfaga de disparos le pego a mi carro,  cuando terminó saque mi pistola y casi de frente y a boca de jarro le metí dos plomazos al sicario, del otro lado y por la puerta de atrás de la camioneta salió otro de ellos, sacó un arma y abrió fuego, me agache de nuevo y cuando pude le conteste en dos ocasiones. No acerté, se oyó un portazo y la Cherokee se fue, mi brazo estaba adormecido y húmedo, algo leve, el Flaco seguía en el carro, no la libró. Me levanté y me fui corriendo por la calle, aventé los sobrecitos de mercancía por encima de las bardas de las casas y la pistola la puse con cuidado junto a una jardinera, mientras escuchaba el ruido de las patrullas que se acercaban. Me regresé a mi carro y me senté a esperar. Era de día, lo recuerdo porque ya empezaban a pasar los niños a la escuela.

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