Vodka con hielo
Jorge entró al departamento, dejó
su saco en el sofá y fue hasta la mesa del comedor, ahí sacó unas cartulinas
opalina que traía en un folder y se puso a acomodarlas con cuidado, María salió
de la cocina y le alcanzó un vaso de vodka con hielos. Gracias, traía mucha
sed, delicioso, te traje los diseños. Ella los miró, están padrísimos, eres un
artista, esta campaña me cae que nos los vamos a chingar. Tu eres la artista,
sabes hacer de un diseño un éxito en marketing. Ella le quito el vaso de la
mano y tomo de él, y que no quieres que te felicite, se acercó y le desabrocho
un botón de la camisa, te dije que me excitas mucho? María, eres un desmadre, sabes
que me encantaría, pero debo llevar estos diseños firmados, sino el puto de tu
jefe me corre. Que aburrido eres, pensé que tenías más decisión. Y la
tengo, pero no soy pendejo, estamos en
tu departamento, ándale fírmale. Ella saco un marcador sharpie de su bolso y le hizo una delicada y fina firma en cada
diseño. Bueno, debo irme. Jorge tomo los diseños, los guardo en su portafolios,
tomo su saco, ella le dio un beso. Pensé que yo era más importante que tus
pinches diseños, y lo eres amor, pero debo trabajar. Abrió la puerta y se
perdió en el pasillo.
Javier llego al estacionamiento,
se bajó del auto, todavía traía puesto su mandil y su gorro de chef, se los
quito, abrió su cajuela y los guardo, se puso un suéter y se quedó mirando un
Ford thunderbird que estaba estacionado junto a él, pero que buena nave, pensó,
de entre el edificio apareció un tipo y llego al auto, bonito carro amigo. Eh qué?,
ah sí , mira, sabes que, no estés chingando, traigo prisa. El tipo se subió al
thunderbird y cuando arrancó le hizo señas a Javier, este no hizo caso, subió a
su departamento, abrió la puerta, entró a la sala y vio a María sentada en el
comedor tomándose un vaso de vodka, ella estaba sentada acodada de pies
descalzos sobre la silla, traía un vestido naranja de una pieza que la hacía
verse más joven. Javier miro el vaso de vodka, ¿Qué, ya empezamos a festejar en
martes? ¿es martes? contesto ella, no me había fijado, pero sí, quiero
festejar, acércate, Javier se acercó y se quedó de pie recargado junto a ella mientras
sonreia, ella se levantó , le quito su suéter, acabo el vaso de vodka y le
empezó a desabrochar la camisa, te platique que me excitas mucho?
Doña Chuy estaba sentada en el
módulo de vigilancia, era un pequeño cuarto con ventanas de aluminio y cristal,
frente a ella una pantalla de video, su trabajo era revisar las cámaras de
vigilancia y dar acceso a los vehículos
que entraban y salían del estacionamiento privado de los condominios. Mientras
revisaba las cámaras vio llegar un clásico Ford thunderbird con un tipo de unos
cuarentaitantos con saco azul marino y lentes de piloto, le pregunto a donde
iba, habitación 212, que gorda me cae esa vieja, pensó. Dejo pasar el Ford.
Pinche vieja suertuda, y yo aquí valiendo madre, creo que algo así me merezco,
pensaba, se le quedo viendo al tipo del Ford, este volteo a verla y ella le
regalo una sonrisa, el solo hizo una mueca con la mano que más bien parecía una
grosería, se fue hablando y desapareció en el edificio, a los diez minutos otro
auto, un Toyota beige llego con un tipo vestido de chef, ahora si se le juntaron
a esta cabrona, pero que suertuda, le dio paso y lo saludo contenta, hola
Jorgito!, vio que el toyota se estaciono junto al thunderbird, dios los hace y ellos
se juntan pensó, entonces vio que el tipo del thunderbird regreso a su auto. Hay no
mames, pensó, órale, que rápido, el tipo
del thunderbird hablo algo con el del Toyota y dijo algo, se subió al auto,
arranco y salió acelerando del estacionamiento sin dar las gracias, doña Chuy
muy educada pensó, que mamón.
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