Joven ¿se siente usted bien?
Octavio llegó a la estación Allende. Estaba nervioso y sudaba. Acababa de fumar un par de cigarros de mariguana, Los guardias de seguridad daban indicaciones para que la gente hiciera una sola fila para abordar. El anden estaba lleno, eran las cinco de la tarde y hacia calor. Octavio obedeció e hizo todo lo que le indicaban los guardias hasta el momento de abordar el tren.
Cuando subió al tren, paso al fondo del pasillo y se sostuvo del pasamanos. Entonces la miró, era una mujer de treinta y tantos vestida de un fino traje sastre, traía lentes e iba conversando con un tipo con pinta de oficinista. El tren llegó a la estación Hidalgo y ahí subió un guitarrista a cantar y pedir dinero. El guitarrista se acomodó la guitarra y cantó algo. El tren avanzaba y el vagón se llenaba con la música. El guitarrista tocó algo de James Blunt. Octavio por su parte contemplaba a la chica, Patricia, porque seguramente que así se llamaba, tenia un rostro delgado y una nariz pequeña que sostenian unos lentes de pasta que la hacian verse mas joven, su cabello caia de vez en cuando en los anteojos y ella los movia. su piel era blanca y traia los labios pintados de violeta.
Ella, Patricia, platicaba con su amigo oficinista que bien podría llamarse Hector, bueno pues Patricia y Hector estaban sentados a unos metros de Octavio. Iban tranquilos conversando , alejados kilómetros de su vida y sus pensamientos. Él, Octavio, veía a Patricia, y mientras la miraba olvidaba que se encontraban en un vagón de tren. de repente Patricia volteo y lo vio e hizo ella una pequeña mueca con la boca. Fue eso lo que creo que fue, pensó Octavio, es acaso que se sonrió conmigo, acaso le gusto, se preguntó, bien puede ser un buen inicio, se imaginó en una relación con ella, un noviazgo, algo simple, sin complicaciones, yo necesito seguir en la Universidad, soy un ciudadano del mundo, no Patricia, no puedo cambiar, se que lo nuestro es importante, mas de lo que acepto, pero no renunciaría a mis ideas, debes entenderlo. James Blunt, osea el guitarrista, seguía cantando y el tren avanzaba. Ella lo miro nuevamente, y esta vez fijó su atención en él. Diablos, no paro de sudar, que terrible, pensó Octavio. Espero que no lo note, que no se de cuenta que vengo bien drogado, hasta arriba, con dos porros. Es que acaso me quieres cambiar Patricia, se dirigia a la patricia en su mente, ahora me criticas? ahora me quieres llenar de moral barata, de la que te lo enseño tu mamá y la abuelita a quien no conociste, eso te hace feliz? una casa de dos pisos, niños, un patio con jardín, una boda con muchos invitados. Fíjate que eso a mi no me hace feliz Patricia, que? que porque vengo drogado en el tren? bueno eso lo hago porque soy un escritor, lo necesito,es un acuerdo entre los dos, ya lo hemos discutido Patricia.
El tren pasó la estación Salto del Agua y James Blunt hizo una pausa para pedir dinero. Octavio se busco en la bolsa y no saco nada. El oficinista, osea Hector saco un billete de cincuenta pesos y se los dio a James Blunt, Patricia sacó algo de su bolsa y también se los dio, James vio a Octavio con mirada de pinche perdedor. No te pases James, tengo tus discos, le dijo Octavio con una mirada. Esta vez Octavio volteo hacia Patricia quien reía. Ríe conmigo, es acaso una invitación, se preguntó sorprendido. Pasó por entre la gente, hizo a un lado a James Blunt, quien le dijo algo, se detuvo frente a Patricia, ella lo miró con mirada natural mientras sonreía. El se inclinó y como pudo la besó. Fue un instante que duro horas. Un silencio incomodo inundó el vagón, algunos dicen que hasta hubo aplausos. Octavio sintió que sudaba mas, que le faltaba el aire y sin mas cayo al suelo desmayado..
Despertó en el pasillo del anden. Un guardia de seguridad de la compañía de trenes le hablaba. Joven, se siente usted bien, preguntaba el guardia Sabe usted como se llama? donde vive? Una chica y un guitarrista lo ayudaron a salir del vagón, se desmayó usted, le explicó. Joven, se siente usted bien?
Cuando subió al tren, paso al fondo del pasillo y se sostuvo del pasamanos. Entonces la miró, era una mujer de treinta y tantos vestida de un fino traje sastre, traía lentes e iba conversando con un tipo con pinta de oficinista. El tren llegó a la estación Hidalgo y ahí subió un guitarrista a cantar y pedir dinero. El guitarrista se acomodó la guitarra y cantó algo. El tren avanzaba y el vagón se llenaba con la música. El guitarrista tocó algo de James Blunt. Octavio por su parte contemplaba a la chica, Patricia, porque seguramente que así se llamaba, tenia un rostro delgado y una nariz pequeña que sostenian unos lentes de pasta que la hacian verse mas joven, su cabello caia de vez en cuando en los anteojos y ella los movia. su piel era blanca y traia los labios pintados de violeta.
Ella, Patricia, platicaba con su amigo oficinista que bien podría llamarse Hector, bueno pues Patricia y Hector estaban sentados a unos metros de Octavio. Iban tranquilos conversando , alejados kilómetros de su vida y sus pensamientos. Él, Octavio, veía a Patricia, y mientras la miraba olvidaba que se encontraban en un vagón de tren. de repente Patricia volteo y lo vio e hizo ella una pequeña mueca con la boca. Fue eso lo que creo que fue, pensó Octavio, es acaso que se sonrió conmigo, acaso le gusto, se preguntó, bien puede ser un buen inicio, se imaginó en una relación con ella, un noviazgo, algo simple, sin complicaciones, yo necesito seguir en la Universidad, soy un ciudadano del mundo, no Patricia, no puedo cambiar, se que lo nuestro es importante, mas de lo que acepto, pero no renunciaría a mis ideas, debes entenderlo. James Blunt, osea el guitarrista, seguía cantando y el tren avanzaba. Ella lo miro nuevamente, y esta vez fijó su atención en él. Diablos, no paro de sudar, que terrible, pensó Octavio. Espero que no lo note, que no se de cuenta que vengo bien drogado, hasta arriba, con dos porros. Es que acaso me quieres cambiar Patricia, se dirigia a la patricia en su mente, ahora me criticas? ahora me quieres llenar de moral barata, de la que te lo enseño tu mamá y la abuelita a quien no conociste, eso te hace feliz? una casa de dos pisos, niños, un patio con jardín, una boda con muchos invitados. Fíjate que eso a mi no me hace feliz Patricia, que? que porque vengo drogado en el tren? bueno eso lo hago porque soy un escritor, lo necesito,es un acuerdo entre los dos, ya lo hemos discutido Patricia.
El tren pasó la estación Salto del Agua y James Blunt hizo una pausa para pedir dinero. Octavio se busco en la bolsa y no saco nada. El oficinista, osea Hector saco un billete de cincuenta pesos y se los dio a James Blunt, Patricia sacó algo de su bolsa y también se los dio, James vio a Octavio con mirada de pinche perdedor. No te pases James, tengo tus discos, le dijo Octavio con una mirada. Esta vez Octavio volteo hacia Patricia quien reía. Ríe conmigo, es acaso una invitación, se preguntó sorprendido. Pasó por entre la gente, hizo a un lado a James Blunt, quien le dijo algo, se detuvo frente a Patricia, ella lo miró con mirada natural mientras sonreía. El se inclinó y como pudo la besó. Fue un instante que duro horas. Un silencio incomodo inundó el vagón, algunos dicen que hasta hubo aplausos. Octavio sintió que sudaba mas, que le faltaba el aire y sin mas cayo al suelo desmayado..
Despertó en el pasillo del anden. Un guardia de seguridad de la compañía de trenes le hablaba. Joven, se siente usted bien, preguntaba el guardia Sabe usted como se llama? donde vive? Una chica y un guitarrista lo ayudaron a salir del vagón, se desmayó usted, le explicó. Joven, se siente usted bien?
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