El niño de la ciudad del cielo


Juanito era un niño de nueve años de edad, nació y creció en la Ciudad del Cielo, ciego el, cuidaba del negocio de su madre, un pequeño puesto de madera que en la banqueta de la calle vendía gelatinas, a diez pesos las de agua, a quince las de leche. Juanito tenia nueve años y un don, podía ver el futuro, adivinaba lo que pasaría, algunos decían que el niño estaba tonto o loco y la mayoria no le daba importancia.
Era Manuel un habitante más del mismo barrio, Ciudad del Cielo, y vecino de Juanito, vivía en medio de obreros, pobreza y la marginación. Era también, desde hacia dos años adicto al crack, de profesión ratero, amigo de dealers, proxenetas, prostitutas, todos ellos adictos.
Aquel día no fue un día común, para empezar, ese día Manuel moriría, o al menos eso vio Juanito, se lo dijo en cuanto vio a Manuel, o mejor dicho, en cuanto lo olio, o lo presintió, se lo dijo y Manuel hizo como si no lo escuchara, como si al no escucharlo no sucedería. Fumaron juntos un tanque, porque claro, Juanito también era adicto. 
Manuel se despidió con un gesto y se fue de ahí. una vez que lo supo, que supo Manuel que ese día moriría, como le había dicho Juanito, y aunque fingió bien no escuchar y no importarle, lo cierto es que si le importo, días atrás había venido recibiendo amenazas, debía dinero de la mercancía y droga que vendía a los jefes de la plaza. Como ratero de profesión no siempre las cosas pintan bien en el negocio, por otra parte robarle a su madre ya no era suficiente, así que se había convertido de consumidor en vendedor, en dealer, vendía droga para poder consumir.
Pensó que quizá lo mejor seria desaparecer todo el día del barrio, si podía terminar el día, quizá podría sobrevivir. Tomo el camión que lleva al centro de la ciudad y anduvo vagando por ahí hasta tarde, hasta que al fin se cansó, entro a una cantina y se emborracho. Bebió lo suficiente para recuperar el valor perdido, al fin, que eran unas palabras de un niño, envalentonado y ebrio salió del bar, era tarde, casi la media noche, llego a su barrio en la Ciudad del Cielo, camino hasta su casa. Cuando puso la llave en la cerradura noto que la puerta estaba abierta, la empujo y pudo ver una silueta en una silla, vio también una luz. Se escucho un disparo, Manuel cayo en su puerta. Juanito lo había predicho, ese día moriría.

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