La contractura
Desperté contractado,
de inmediato cuando me quise incorporar sentí mi cuello tenso y un dolor
punzante me hizo caer nuevamente de cabeza en la almohada.
Un musculo
contracturado es un musculo haciendo fuerza por contraerse aun cuando no hay
nada que lo contraiga, así con esa fuerza, pues es imposible que no sienta
dolor, imagínense, estar haciendo fuerza por tanto tiempo.
Como pude me
incorpore, me sujete de la pared para poder caminar y, aunque quise ponerme una
playera, desistí del hecho por el dolor en mi cuello. Me dirigí a las
escaleras, al piso de abajo y de ahí a la cocina, puse una olla con agua a
calentar y busque un trapo, encontré uno de cocina y decidí usarlo. Mientras el
agua se calentaba me dirigí al baño y busque entre las medicinas, había penicilina
sin caducidad, aspirina, paracetamol, un frasco de pepto bismol, ranitidina,
pasta de dientes. Pero nada para una contractura, no un parche león, una
pomada, nada.
Regrese a la
cocina, el agua ya hervía, la quite de la lumbre y la puse sobre la plancha de
la cocina. Metí el trapo que había tomado de la cocina y así caliente lo puse
en mi cuello, sentí un dolor tremendo, me senté en un banquito y me calme.
Espere a que se enfriara el agua y decidí buscar nuevamente en la medicina. Esta
vez fui al baño y encontré un parche león, que es un parche que ayuda a relajar
el dolor muscular, tome también una aspirina y halle un frasco de pomada para
el dolor muscular. Así con todo estos medicamentos regresé a la cocina, me serví
agua y lo primero que hice fue tomarme una aspirina, enseguida me puse la
toalla mojada con agua caliente por diez minutos, me seque bien con una toalla,
después me puse la pomada para los músculos lastimados y al final mi parche león,
que aunque maltratado aun pegaba. Era sábado así que no tenía que ir al
trabajo, me senté en mi sillón favorito a ver la televisión, me recosté un
poco, satisfecho de todo lo que había hecho por mi contractura. Sin embargo,
si, seguía contracturado.
Comentarios
Publicar un comentario