Peñarol contra el Atlético


Señor ¿Está usted buscando el estadio del Atlético? Pues aquí es señor, está usted parado enfrente de él, de hecho estas barras de metal son las que conducen a la taquilla, ahí donde ve usted esa fila de soldados, y más allá donde ve esos dos tanques estacionados era la entrada al estadio. Ahora mismo yo le debería pedir que se retire, esto es una zona militarizada que debe permanecer cerrada, pero pues hay un caos, la gente corre de aquí para allá a sus casas, salen un rato a comprar víveres, esperando que los guardias no los detengan, y nosotros aquí cuidando el estadio con tanques y un regimiento de a pie y motorizado.
¿Es usted argentino?, ¿uruguayo? Bueno pues no se lo diga a nadie, aquí nadie quiere mucho a los uruguayos amigo, ¿le gusta el futbol?, bueno eso tampoco lo diga, digamos que ahora no sería el momento indicado, Fuma, tome uno, ¿fuego?, bueno, pues le decía que si es usted uruguayo no se lo diga a nadie, aquí están deteniendo a todo mundo, uruguayos, obreros, estudiantes y hasta a los cristianos. Hay toque de queda y pues nosotros poco podemos hacer, porque se nos ha ordenado que protejamos el estadio.
Pocos saben caballero, o acaso muy pocos quizá, pero hace un año en este sitio que está usted parado, en este estadio que hoy ve usted aquí lleno de soldados y tanques, pues pocos saben que este estadio era uno de los mejores estadios de la argentina, de Sudamérica y del mundo, y fue precisamente aquí que hace un año se jugó el partido entre el Atlético de Argentina y el Peñarol de Uruguay.
Aquí en esta calle que corre directo hasta el parque de la casa de gobierno se podía ver esa mañana del partido a los hinchas llevar tomados de las manos cantando por un lado los aficionados del Peñarol, y por otro los del Atlético, cantaban y bromeaban juntos, tomaban cerveza y bromeando.
¿Usted recuerda el partido?, bueno pues déjeme decirle que empezó a las nueve de la mañana, yo lo sé porque ese día estaba yo allá adentro, en el estadio. Se escuchaban los cantos y los tambores en las tribunas. El primer tiempo termino a ceros y los aficionados competían en cantos, en los palcos presidenciales presentes estaban las delegaciones diplomáticas de Argentina y Uruguay que disfrutaban tomándose fotos, cantando y tomando whiskey y cerveza.
Todo ocurrió a los cinco minutos de iniciado el segundo tiempo. El guardameta del Peñarol, todo un carasucia que salió levantando el pie y le plantó todos los picos de las zapatillas al delantero del Atlético. El árbitro debió marcar penal, pero lo cierto es que el árbitro era boliviano, y usted sabe que los bolivianos tienen mala vista amigo, así que con ese árbitro era un ciego y no marcó nada. Ni penal ni nada. Y el pleito no se hizo esperar, primero en la cancha, llego el Chelito y le dio con todo al guardameta y este cayó al suelo mientras los jugadores del Peñarol, sus compañeros, tundían a golpes al Chelito y de pronto aparecieron los hinchas que no se sabe cómo se metieron al campo. En las tribunas era una batalla campal. Empezaron a despegar las sillas de las tribunas y en las mismas delegaciones diplomáticas de Argentina y Uruguay que minutos antes disfrutaban de su palco acompañados de whiskey y cerveza ahora se gritaban y se tiraban de golpes.
El pleito salió del estadio y esa noche las casas de gobierno, la argentina y la uruguaya se enviaron diplomáticos con fuertes reclamaciones. Diplomáticos que regresaron sin las reclamaciones y fuertemente golpeados. A estos diplomáticos les siguieron otros con todavía más reclamaciones y a estos las tropas y los tanques. Y así fue como empezó todo y ya llevamos aquí un año en guerra.
¿Quiere usted otro cigarrillo? ¿Hace frio verdad? ¿El clima en Montevideo es bueno? Pues no se lo diga a nadie, aquí no quieren saber nada de Montevideo. Por cierto, ¿Sabe usted como va en la tabla de calificación el Peñarol de Uruguay? Sucede que yo soy un aficionado.

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